martes, octubre 03, 2006

Título de tiza

Cuando quedó solo, esa noche, luego de su célebre entrevista con Lucien Gautier, Ferdinand de Saussure pensó en algunos de los puntos que habían tocado en la charla y agregó, pensativo, dos hielos al vaso. Lo que era esencial, había dicho, era el problema de las unidades. Recordó que el día antes se había preguntado con tiza por las entidades concretas de la lengua y se tomó, siempre pensativo, el whisky que quedaba, y después se sirvió más. Los dos hielos no se habían derretido pero se estaban derritiendo y en ese instante preciso no supo en qué pensar. Después tal vez pensó que no había respuestas y después, tal vez, que él no las tenía. Después se sirvió más. Después se sirvió más. Después se acostó y durmió, larga y profundamente. Después siguió su curso. Después lo interrumpió. Después Saussure murió y dejó, como en aquel vaso de 1911, que sus conceptos se fueran disolviendo con el tiempo.

2 comentarios:

Nora Fiñuken dijo...

que bueno que está este, ahora voy a ver si me le animo al largo bosque de más abajo, saludos

Anónimo dijo...

sí, está bueno
yo tengo uno sobre los hielos del whisky



los hielos del whisky son lindos