Esta pared blanca enseña muchas cosas, aunque ustedes digan que no. Es blanca. Se estira para allá, miren, y dobla en ángulo recto y sigue para allá. No veo lo que pasa atrás, pero sé que esta que viene por la izquierda es la misma pared que se fue por la derecha. No sé cómo lo sé, pero es así. Es así. No habla la pared. Está ahí, quieta, blanca y con su mancha. Tiene una mancha la pared. Y a la pared no le importa la mancha. Sigue blanca, quieta y envolviéndome sin que yo sepa cómo, aunque tenga esa mancha ahí. Miren, ahí está, blanca y quieta, y no le importa que la miren. No le importa nada, ni la mancha ni nosotros, hace sus cosas, nos envuelve, y sigue blanca y quieta como siempre.
sábado, mayo 19, 2007
lunes, mayo 14, 2007
Ríos
Postdata del 25/03/08: el título debió haber sido "Ríos que mueren en el mar Gen".
sábado, mayo 05, 2007
Etimología de la palabra "saludo"
La etimología de esta palabra es singular y no pocas veces ha sido objeto de la atención de los eruditos (palabra tampoco carente de interés y de cuya etimología hablaremos en otra oportunidad). La historia data del siglo doce. En las cercanías de lo que hoy es Badajoz un Señor, adinerado y harto de las diarias infidelidades de su esposa, hizo construir una fortaleza laberíntica en el medio de la cual la amarró, y amarrándola con sorna le dijo : “Ahora sal, si puedes…” Esa noche el hombre durmió bien. A la mañana siguiente bajó a un bar de Corrientes a desayunar y vio, ¡ay!, incrédulo, a su mujer completamente borracha en brazos de un jornalero cuya fama tenía varios centímetros de largo. Toda la comuna supo de la historia y a partir de entonces el hombre fue el objeto de burla preferido de los vecinos. Cada vez que lo cruzaban le decían: “-Ahora sal… y pudo!” y estallaban en carcajadas. Con el tiempo “ahora” cayó. La fórmula “salypudo” se usó hasta mediados del siglo quince (la última atestación data de 1438), período en el que la “y” griega cae también, por griega, y la “p” por solidaridad (y en repudio a la xenofobia dominante por entonces entre las letras y fonemas). A partir de ese momento, y hasta hoy, se ha usado la palabra “saludo” para burlarse de los hombres adinerados que construyeron fortalezas, amarraron a sus esposas y las encontraron al día siguiente en brazos de jornaleros.