La humedad, dicen, fue lo primero que se sintió, pero yo antes sentí la oscuridad. El mar parecía el asfalto y los barcos que estaban más lejos desaparecieron, y después los de más acá. Recién entonces la nube se hizo consciente para los que miraban (yo en cambio había cerrado los ojos). Avanzaba y cubría los barcos, las boyas, las sombrillas que estaban a más de cincuenta metros. Cubrió todo y lo humedeció. Entonces, sin que nadie lo esperara, dos o tres velas de colores atravesaron la niebla silvando, como recuerdos de infancia que, como tales, después ya nadie recordó. Eso fue lo que pasó.
martes, febrero 14, 2017
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1 comentario:
Volviste! Sos lindo.
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