Nadie, al parecer, notó el audacísimo paso que supone la publicación del post anterior. Por primera vez en dos años, señores, incluyo una imagen junto al texto. Vértigo. Extraña sensación en la boca del estómago, como si estuviera de nuevo dando un primer beso pero esta vez dándoselo a un monitor helado, improfundo y que me ignora.
Todo tiene una explicación. La de hoy es la siguiente: mi blog no tiene lectores. Carajo, tiene ganas de decir usted. Pero sin embargo no lo dice. ¿ Sabe por qué? Porque usted no existe.
Este blog no tiene lectores. (Silencio.) Esa es la razón por la cual a veces no uso signos de pregunta, si en el momento no se me antoja, y la razón por la cual muchas otras cosas inútiles de contar.
Si existiera, usted se preguntaría para qué escribo. Dice bien, sabe por qué dice bien, porque soy yo quien lo dice. Digo que digo y sin embargo lo escribo, y pregunto sin signos para preguntar, sabe por qué lo hago, porque se me antoja.
Este post tiene una única finalidad y este es el momento de decirla. Ese era el momento de decirla y en lugar de decirlo dije que era el momento: a la oportunidad la pintan calva. Lo que en aquél momento debí decir y no dije es lo siguiente, y lo digo aunque no sea el momento porque así me da la gana: evitarle al lector la vergüenza ajena de comprobar que mi blog no tiene lectores. Pero como no los tiene el post es inútil, como todo lo que hago en la vida.
Todo tiene una explicación. La de hoy es la siguiente: mi blog no tiene lectores. Carajo, tiene ganas de decir usted. Pero sin embargo no lo dice. ¿ Sabe por qué? Porque usted no existe.
Este blog no tiene lectores. (Silencio.) Esa es la razón por la cual a veces no uso signos de pregunta, si en el momento no se me antoja, y la razón por la cual muchas otras cosas inútiles de contar.
Si existiera, usted se preguntaría para qué escribo. Dice bien, sabe por qué dice bien, porque soy yo quien lo dice. Digo que digo y sin embargo lo escribo, y pregunto sin signos para preguntar, sabe por qué lo hago, porque se me antoja.
Este post tiene una única finalidad y este es el momento de decirla. Ese era el momento de decirla y en lugar de decirlo dije que era el momento: a la oportunidad la pintan calva. Lo que en aquél momento debí decir y no dije es lo siguiente, y lo digo aunque no sea el momento porque así me da la gana: evitarle al lector la vergüenza ajena de comprobar que mi blog no tiene lectores. Pero como no los tiene el post es inútil, como todo lo que hago en la vida.
3 comentarios:
Es verdad.
Yo paso pero sólo en sueños, y dice cosas de lámparas, y Lugones, y una ciudad que está por desaparecer, pero es difícil de transmitir con palabras, como todo lo que se sueña.
Como ven, señores, he decidido comenzar a comentarme anónimamente a mí mismo. Que todo sea claro de ahora en adelante.
yo no leo, soy de Leo.
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